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Aloe ferox
El Aloe Ferox es
una planta originaria de Sudáfrica. Posee normalmente un
tallo simple, de hasta 5 metros de altura con una roseta de
unas 60 hojas de más de 1,20 m de longitud. Es un Aloe de
gran tamaño. Presenta espinosidad variable sobre sus hojas
que son dentadas con una coloración más o menos rojiza de
sus espinas.

Florece durante
el invierno, produciendo inflorescencias ramificadas muy
densas de flores de unos 3-4 cm, de color naranja rojizo, y
que se pueden asemejar a racimos de plátanos cuando las
flores están muy maduras y tornan a colores más o menos
amarillos.
Para conseguir
buenos resultados, esta clase de Aloe debe ser plantado en
plena tierra debido a su extenso sistema radicular. En
maceta, aunque esta sea de buen tamaño, la planta tenderá a
ralentizar su crecimiento. Tiene unas necesidades
nutricionales medias, por lo que se puede añadir un mantillo
muy hecho a la mezcla para macetas, o emplear abonados del
tipo 8-8-8 durante los meses de actividad.

Hay que elegir
bien el sitio si las plantamos en tierra. Con 4 años
podemos tener una roseta de 1,20 m de diámetro. A partir
del 5º año la planta empieza a desarrollar su tallo y con
unos 10 años, 1 m de altura del tallo, el diámetro de la
roseta puede llegar a 1,60 m.

El Aloe ferox es
muy rústico. Le gusta el agua en abundancia durante los
períodos de crecimiento. Sin embargo, deberíamos dejarlo
totalmente en seco durante los meses de invierno. De esta
manera obtendremos una magnífica floración, disfrutaremos de
las coloraciones rojizas que van adoptando las hojas de
nuestra planta, y, lo más importante, nuestra planta podrá
aguantar sin grandes problemas las bajas temperaturas y
heladas que se produzcan.
En nuestro jardín
las tenemos situadas al pie de una gigantesca Yucca
elephantipens, olvidadas la mayor parte del tiempo,
compitiendo por el agua y retando al extendido sistema
radicular de la Yuca.

Solo cuando el
invierno está encima el Aloe ferox resucita de su letargo y
nos brinda unas espléndidas floraciones para recordarnos que
allí siguen, tranquilos, bajo la Yuca...
Dr. Risco
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